“SÓLO LOS AMANTES SOBREVIVEN” de Jim Jarmusch

 

Una de las imágenes más memorables de Los límites del control, la anterior película de Jim Jarmusch, era la del protagonista contemplando un lienzo en blanco expuesto en un museo. ¿Qué miraba y, sobre todo, qué sentido tenía la escena en aquella película? Bajo mi punto de vista era una irónica reivindicación de la imaginación y la libertad en el arte. Pues bien, aunque le haya llevado cinco años poner en pie una nueva película después de aquélla, se ve que Jim Jarmusch mantiene el empeño de detectar el encanto de los lugares insólitos y de negarse a ser hechizado por lo obvio.

 

 

 

 

¿Por qué lo digo? Sólo los amantes sobreviven está protagonizada por Eve y Adam, una pareja de vampiros. Y por caracteres, pareja de contrarios, podríamos decir. Él, un músico cansado de batallar en la guerra del tiempo, desencantado con la humanidad, que vive recluido en una mansión de Detroit. Ella, más abierta y animosa, que vive en Tánger pero acude a Detroit en busca de él cuando las enésimas señales de hastío de vivir hacen aparición. La inesperada llegada de Ava, una hermana de ella, y los aprietos en que los pone vienen a echar a perder el paraíso particular de la pareja, quizá irremediablemente.

 

 

 

 

La película está barnizada por una suave capa de sentido del humor muy “sui géneris”. Como muestra más evidente, la escena en que la pareja se toma unos polos hechos con sangre congelada, pero también las asumidas diatribas sobre la fraudulenta autoría de las obras de Shakespeare. Cualquiera diría que a Jarmusch le divierten los juegos y guiños. Sólo los amantes sobreviven está protagonizada por vampiros, pero encontrarán ustedes poca cosa de los tópicos habituales del cine de terror, como Dead man era una película del Oeste y no se parecía en nada a lo que esperaríamos normalmente del género. Y los guiños apuntan en todas direcciones, dejando numerosas pistas de los gustos de Jarmusch, pero con el disimulo suficiente de no llegar al empacho de citas. Por la película se pasean entre otros, a veces de manera fugaz, a veces subrayada, los retratos de Poe, Kafka y Buster Keaton, los nombres del doctor Watson o del doctor Strangelove (éste, en una broma muy complicada de traducir cuando se doble la película, puesto que hace referencia al título original de una película de Kubrick que aquí se llamó de un modo completamente diferente), los libros del Quijote y La broma infinita o, incluso, el título de Las mil y una noches.

 

 

 

 

No es una película para todos los paladares, sin que pretenda por ello decir que sólo es “para los buenos”. Simplemente es dudoso que su sentido del humor conecte con una mayoría grande de personas y, por otra parte, el itinerario de la pareja protagonista habrá quien piense que sólo conduce al vacío narrativo. Puesto que el travieso de Jarmusch fue despojando el guión de acción, apenas hay actos significativos que, en un sentido clásico, hagan avanzar la película. Pero sí tenemos una concatenación de momentos que, aunque sea de un modo abstracto y acompañados de la maravillosa banda sonora, nos revelarán cómo son y se sienten sus personajes.

 

 

 

 

Algo desencantados, pero no por pedantes o esnobs, como les reprocha la hermana de catastrófica visita, sino porque en centenares de años han visto de verdad lo mejor y lo peor de la humanidad, lo mismo la Edad Media y las plagas y enfermedades, que a Lord Byron o Schubert. Unos humanos a los que se refieren como zombis incorregibles, porque son incapaces de aprender de sus errores y de su historia. Y frente a ellos, o simplemente en medio, Adam y Eve, románticos, cultivados, con la perspectiva que les da contemplar cómo el mundo se desmorona, ¿podrán vivir? La respuesta a esta pregunta va en el gusto de cada cual. Quizá la respuesta de Jarmusch esté en el personaje de Eve, capaz de maravillarse aún contemplando la luna llena o de, paseando entre las ruinas abandonadas de Detroit, afirmar que “Detroit resurgirá”. Sólo los amantes sobreviven, afirma el título. Y de ellos es la victoria de encontrar y mantener un motivo para resurgir.

 

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2 pensamientos en ““SÓLO LOS AMANTES SOBREVIVEN” de Jim Jarmusch

  1. Otra película recomendada que habrá que ver. Me he hecho con “Nebraska” a raíz de tu anterior post, espero poder verla este fin de semana. Un abrazo.

    • ¡Hola, Alejandro! Muchas gracias por asomarte por aquí. A ver si esta vez no me equivoco con los botones al responder a tu comentario.

      Son dos películas muy diferentes, pero a mí me pareció que las dos aportaban algo. Cada una dentro de sus intenciones.

      Espero que te guste “Nebraska”, si cae estos días. ¡Feliz casi fin de semana y otro abrazo para ti!

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