NOCHE DE ESTRENO (1977) de John Cassavetes

-¿Pero qué le falta a esta obra, según tú?
-…Esperanza
.
(Diálogo de la película.)

No sé si recuerdan que, cuando Pedro Almodóvar promocionaba La flor de mi secreto, allá por el año 1995, mencionaba una película llamada Opening night, de Cassavetes, como uno de los modelos que mostró a Marisa Paredes para su interpretación. Por mucho que me gustase aquella película de Almodóvar, que sí, no estoy seguro ahora de que al rostro dado a la gesticulación de Marisa Paredes le aprovechase del todo el modelo, pero a Almodóvar habrá que agradecerle haber puesto en circulación, al menos de oídas, una película injustísimamente olvidada por entonces.

Por lo visto, fue una tremenda costalada para Cassavetes y un fracaso de acogida en su época, ni llegó a estrenarse en España y sólo a principios de los noventa, fallecido Cassavetes, comenzó a reivindicarse en Europa tras una reposición en el festival de Cannes. En España la proyectó Garci en su programa de “¡Qué grande es el cine!”, ya con el título con que ahora la conocemos, Noche de estreno.

Ambientada en el mundo del teatro, Noche de estreno retrata a una actriz de mediana edad y los problemas que le causa interpretar en una obra de teatro el papel de una mujer mayor de la edad que le gustaría admitir que va teniendo. Lo que además se complica cuando una noche, al salir del teatro, ve cómo una aficionada suya que le pedía un autógrafo muere atropellada mientras corría siguiendo su coche bajo la lluvia. ¿Les suena esto último? Almodóvar homenajeó este pasaje casi al completo en otra película suya, Todo sobre mi madre.

El temor al paso del tiempo sumerge a la actriz en una crisis de autoestima, que por otra parte se niega a reconocer y a la que se suma una peculiarísima crisis de identidad cuando empieza a ver o imaginar en ocasiones a la chica atropellada, con la que tiene conversaciones y encuentros que sólo ella percibe. En realidad, ya con esto he explicado más de lo que explica Cassavetes, que se limita a mostrar pero sin dar explicaciones que ayuden a entrar en la psicología de los personajes. Era su proceder habitual en sus películas que, como comenté hace poco, suelen exigir al espectador que se mantenga activo y ponga de su parte, so pena de sentirse excluido y desentenderse del devenir de los personajes.

La actriz se niega a representar al personaje que se le pide, o a representarlo del modo en que se le pide, se enfrenta con la autora de la obra, con el director, con otros actores, mientras su sentido de la realidad se diluye parcialmente y se enfrenta a las apariciones de la chica atropellada como una desesperada y patética corporeización de sus neuras y miedos.

A la vez brillante y torrencial, ensimismada y alargada, Noche de estreno deja al menos toda una escena memorable y es aquella en que una Gena Rowlands absolutamente borracha, pero borracha de caerse despatarrada entre bambalinas, tiene que salir al escenario a representar la obra en la noche de su estreno en Nueva York. Épica parece la escena porque épica es la lucha de la actriz por tenerse en pie, metafórica y realmente, por darle dignidad al personaje y por mantener la suya propia. Una agonía épica y milagrosa en una película que es a la vez cruel y compasiva.

Como curiosidad, les diré que la representación fue real, pues el público que vemos que asiste a la obra era público de verdad que desconocía que estaba siendo filmado para la película. Todas sus reacciones mientras asisten a la representación son auténticas.

Otra pequeña curiosidad que merece la pena destacar es que el personaje que interpreta la actriz en la obra de teatro se llama Virginia, lo que propone sutilmente un juego de espejos muy cassavetiano. Virginia era el nombre de pila de Gena Rowlands, la actriz (y consorte de Cassavetes) que protagoniza Noche de estreno. O sea, que le puso el nombre de su mujer, no al personaje de su mujer, sino al personaje del personaje de su mujer. No era raro en quien utilizó su propio segundo nombre, Nicholas, para otras películas, o quien utilizó a su madre y a la madre de Gena Rowlands para interpretar a las dos suegras del matrimonio de Una mujer bajo la influencia. Pequeños reflejos que tendían a confundir la vida con el arte o, quizá, a hacer más fluida la transición de la una al otro.

Y por último, cuando la representación ha terminado y la actriz es saludada entre bastidores, no se pierdan el cameo final de dos Peter. Peter Falk (actor que dio vida al teniente Colombo, amigo y ocasional actor de Cassavetes) y Peter Bogdanovich.

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